La Finca Saldova es una residencia bioclimática emplazada en las orillas del Parque Nacional Amboró, concebida para convivir en armonía con un entorno sin acceso a energía eléctrica ni agua potable. Sus propietarios adquirieron esta parcela con la visión de preservar y reforestar el bosque, y el diseño arquitectónico responde a esa filosofía: ser autosuficiente, sostenible y profundamente respetuoso con la naturaleza.
Cada decisión de diseño integra criterios ecológicos. La casa se apoya en cimientos de piedra y muros de adobe elaborados en sitio, que funcionan como masa térmica y aislamiento natural. Los techos fueron diseñados para la captación y reutilización de agua de lluvia, garantizando autonomía hídrica. Una cubierta metálica elevada con cámara de aire favorece la ventilación cruzada, manteniendo los espacios frescos en un clima tropical.
En cuanto a la materialidad, se utilizó madera de teca plantada y cosechada en la región, asegurando un ciclo forestal responsable. Las persianas en los ventanales controlan la radiación solar directa, reduciendo la ganancia térmica y optimizando la eficiencia energética de la vivienda.
La Finca Saldova se organiza en plataformas adaptadas a la topografía, generando terrazas, huertas y espacios de contemplación que fortalecen la relación entre arquitectura y paisaje. De esta manera, la casa no se impone al terreno, sino que lo abraza, convirtiéndose en un refugio cálido y resiliente.
Más que una vivienda, la Finca Saldova es un manifiesto de arquitectura sostenible en Bolivia, demostrando que es posible habitar una reserva natural con confort y belleza, mientras se protege y regenera el ecosistema que la rodea.